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supervivencia

Podríamos
definir la Supervivencia como el arte que nos enseña a sobrevivir
en situaciones extremas o ante cualquier necesidad especial. Es el
conocimiento de los principios básicos de la vida al aire libre,
preparándose siempre para lo inesperado.
La
Supervivencia no es un deporte, es un conjunto de técnicas, métodos
y estrategias de actividad física y psíquica, que proporciona unos
conocimientos básicos para combatir las situaciones de riesgo que
podrían producirse de forma natural (terremoto, accidente...) o de
forma artificial (práctica de deportes llamados “de riesgo”).
Por lo tanto, este conjunto de técnicas pretenden un único fin,
preservar la vida de los seres humanos.
Esto
nos lleva a la conclusión de que la Supervivencia engloba unas
posibilidades educativas excepcionales, las cuáles se podrán
empirizar a través de los diferentes subbloques que conforman dicho
contenido.
Las
actividades físicas en el Medio Natural tienen una profunda relación
con la Supervivencia. Sin temor a equivocarnos, debemos insistir en
que ésta debe ser el centro de interés de todos aquellos
contenidos del bloque de actividades en la naturaleza que podemos
aplicar en los seres humanos, continuación vamos a desarrollar un
mapa conceptual sobre dicha afirmación:

Obtener alimento
Los alimentos son una importante preocupación
de un superviviente, aún cuando el agua es de mayor importancia,
son indispensables para mantener las energías, el calor corporal, y
la moral elevada.
En condiciones de emergencia no piense en
dietas equilibradas; sin embargo si ello fuera posible recuerde que
hay tres grupos de alimentos vitales y que debe ingerir de los tres:
carnes, granos y grasas.
La falta de alimentos limita las fuerzas y la
sensación de hambre baja la moral, aún cuando agudiza el ingenio.
Si dispone de poco alimento, es preferible que lo consuma de a poco
en varias veces al día, pues así sentirá menos hambre. Además así
se asegura que, de serle dañino alguno de ellos, disminuya las
consecuencias fatales de ello.
Debe tener en cuenta que el organismo puede
pasar varios días sin alimentos, pero no abuse de ello. Usted debe
alimentarse, aún cuando lo que tenga a disposición le parezca poco
delicioso o desagradable.
¿Qué se puede comer?
Bueno, casi todo animal que se arrastra, camina, vuela o se
desplazaza bajo agua, excepto los conocidamente tóxicos y que por
lo general destacan por sus vivos colores o formas infladas o con
espinas. El resto de los peces son comestibles, aún cuando su sabor
no sea enteramente placentero.
Los animales marinos son casi todos
comestibles, los moluscos pegados a rocas o enterrados, los peces,
crustaceos y otros. Se pueden consumir crudos, asados o hervidos.
En tierra, las lombrices, larvas de insectos,
insectos, babosas, caracoles, arañas, se pueden comer enteros,
especialmente asados sobre una lata o sobre el fuego.
Culebras, sapos, ranas, lagartijas, se pueden
pueden consumir pero teniendo la precaución de sacarles la piel,
pues tienen glándulas tóxicas. No comer cabeza y vísceras de
ellos.
Los ratones silvestres son recomendables pues
no ofrecen peligro, con excepción del ratón de cola larga y los de
los poblados. Los demás pueden ser un buen alimento si se les
retira la piel y los testículos a los machos haciendo un corte en
"V".
La aves son todas comestibles, aún cuando
algunas no tienen buen sabor como las carroñeras o las marinas que
tienen un fuerte olor y sabor a pescado.
Lo único que no es recomendable comer es el hígado
de animales grandes pues es tóxico, pero se puede consumir en
porciones muy pequeñas.
Respecto a las plantas tenga en
cuenta lo siguiente:
* No consuma hongos ni callampas a menos de estar completamente
seguro de conocerlas.
* No comer plantas que al cortarlas secreten un líquido lechoso.
* Prefiera las partes tiernas de plantas, estas en general se pueden
tomar como té y dan una sensación de alivio y refresco.
* Los vegetales hervidos presentan menos riesgos que los crudos.
* Los frutos y las raíces son las partes más nutritivas, en
especial en las plantas con raices gruesas y pulposas.
* De no estar seguro de ser comestible, puede probarla con la punta
de la lengua y esperar algunos minutos. Luego consuma una muy pequeña
porción y espere algunas horas.
* Evite las que tienen hojas en ramilletes de a tres y las que
tengan ballas blancas.
En general es menos seguro consumir plantas que
animales, pero tome siempre las precauciones necesarias para evitar
malos ratos o problemas graves de intoxicación.
Obtener el alimento
Bien, hemos visto lo que se puede o no comer en general. Ahora
veamos como obtener estos alimentos.
Las plantas y algunos animales se recolectan
simplemente observando, dando vuelta algunos troncos o rocas,
escarbando en la arena o simplemente extrayéndolos del lugar en
donde se encuentran. En lagos, ríos y esteros se pueden recolectar
moluscos, crustáceos o peces pequeños. Estos pueden servir para
ser comidos por nosotros o como carnada para peces de mayor tamaño.
Para ello debemos de hacernos de anzuelos ya sea de madera o en un
mejor caso de alambre o algún metal.
Animales de mayor tamaño se pueden obtener por
medio de trampas o por el no fácil arte de cazarlos con lanzas pues
además de la técnica que se requiere para ello, nuestra presa
puede escapar con la herida causada y morir a muchos kilómetros, en
un lugar en donde jamás la encontraremos.
Las trampas brindan la posibilidad de dejarlas
durante la noche pero es importante dejar siempre más de una para
asegurarnos de capturar algo.
El Refugio
La
función principal del refugio es protegernos de los peligros de
medio ambiente. Un calor extremo puede producir un síncope o un
golpe de calor; por el contrario, el exceso de frío produce
hipotermias y congelaciones. En las zonas pantanosas nos pueden
devorar los mosquitos y si nos calamos hasta los huesos mientras
dormimos podemos coger una pulmonía, aparte de la incomodidad, la
ausencia de descanso y el golpe contra nuestra moral que esto
supone.
Un
buen refugio, además de protegernos de los elementos anteriores,
proporciona comodidad, seguridad y firmeza psicológica. El tipo de
refugio que construyamos dependerá de nuestras necesidades, del
tiempo que vamos a permanecer en ese lugar y de las herramientas de
las que dispongamos. Siempre deberíamos incluir en nuestro equipaje
al menos una buena navaja, un cuchillo de monte y una lámina de plástico
de 2x2 metros o similar que ocupa y pesa poco y nos proporciona un
techo impermeable. Si el peso no importa, también podemos incluir
un hacha pequeña o un machete.
Donde establecernos
Para situar el campamento escójase dentro de lo posible una zona
seca, situada en una protuberancia, no en la zona mas baja de los
alrededores, de esa manera evitaremos el agua de inundación y
tendremos una perspectiva mejor de la zona en la que nos
encontramos. Ha de quedar lejos de pantanos, ciénagas, en suma de
aguas retenidas, pero no demasiado lejos de algún manantial o río,
que nos servirá de reserva de agua fresca.
Refugios
improvisados
Son los que construimos con los materiales que encontramos en la
naturaleza o que llevamos en nuestro equipaje.
Refugio
con una lámina de plástico
Si disponemos de una lámina de plástico
suficientemente grande podemos improvisar un refugio tendiendo una
cuerda entre dos árboles y colocando la lámina como una tienda de
campaña clásica. En los extremos envolveremos unas piedras que
luego sujetaremos con unas orquillas de madera o las anudaremos y
las afirmaremos con cuerdas y piquetas improvisadas con unos palos
de madera resistente. Si cavamos una zanja alrededor evitaremos que
nos anegue el agua en caso de tormenta.
En el
desierto
En el
desierto debemos protegernos del sol y del calor. Otros factores
importantes son las tormentas de arena y las, en ocasiones, frías
temperaturas nocturnas. En estas condiones debemos evitar la perdida
de agua al máximo que podamos.
Se
recomienda enterrarse en la arena para minimizar las pérdidas de
agua y protegerse del sol. También podemos cubrirnos con una tela
de paracaídas si disponemos de ella. Para construir un refugio o
desplazarse escójanse las horas más frescas del día, al amanecer
o al atardecer. La temperatura suele ser varios grados más baja a
unos centímetros por debajo del suelo, por lo que excavaremos un
hoyo que cubriremos con una tela o el material del que dispongamos y
que nos ofrezca sombra.
Cuando el frío se acerca a
valores extremos, el refugio se convierte en el elemento del que
dependerá nuestra supervivencia, y su construcción pasa a ser la
principal prioridad.
Fuente:
www.vivelanaturaleza.com
El
Fuego
En
una situación de supervivencia en zonas frías, nuestra vida puede
depender de nuestra capacidad para encender y mantener un fuego. Sin
llegar a esos extremos, podremos necesitar fuego para secarnos,
calentarnos, hacer señales a los equipos de rescate y cocinar
eliminando los posibles gérmenes y parásitos de nuestros
alimentos.
Siempre
debemos llevar en nuestra mochila o equipaje, especialmente si vamos
a atravesar zonas inhóspitas, un mechero y/o cerillas en un
recipiente impermeable (una caja de carrete fotográfico, por
ejemplo. Lleva también los rascadores) o impermeabilizadas (con
esmalte de uñas o parafina).Hay que buscar el material combustible:
ramas secas de diferentes grosores, la más menuda para encenderlo y
la más gruesa para mantenerlo.
Iniciar
el Fuego
Saber encender fuego sin los elementos habituales (cerillas,
mecheros, etc) , es una habilidad que deberíamos practicar por
nuestra propia supervivencia. Métodos y útiles existen muchos,
pero les recomendaré solo aquellos que he probado con éxito. En
estos casos se hace especialmente importante tener preparada
suficiente yesca (hierba seca, hojarasca, etc. bien compactada para
que la brasa se propague con facilidad) y leña fina y seca para no
desperdiciar una llama que puede habernos costado mucho esfuerzo
conseguir. Suele ser efectivo soplar suavemente cuando aparece el
primer puntito rojo para avivar la llama. Los métodos son los
siguientes:
Las
lentes: Una lupa o las lentes de una cámara fotográfica, los prismáticos
o determinadas gafas son un medio muy efectivo para encender un
fuego, pero no nos servirá si no hay sol. Prepara primero una buena
yesca que prenda con facilidad y apunta hacia ellas el puntito de
luz.
Pedernal
y Acero: Es un buen sistema que funciona en cualquier circunstancia.
Si no disponemos de pedernal podemos probar con una piedra dura.
(hay que probar hasta que encontremos una que desprenda buenas
chispas, y entonces guardarla para otras ocasiones). Sostendremos el
pedernal cerca de la yesca y lo golpearemos con un trozo de acero,
como puede ser la hoja de un cuchillo, tratando de dirigir las
chispas a la yesca.
Arco
de rodamiento indio: Es un conocido sistema de fricción de aire muy
aventurero, pero si no sabemos
escoger la madera que vamos a usar lo
más probable es que no logremos encender el fuego. Consiste en
girar rápidamente una vara con ayuda de un arco sobre otro trozo de
madera. Construiremos el arco con una rama flexible y un cordón (de
los zapatos, mochila, anorak, etc).
Si queremos que el método funcione debemos frotar madera blanda
contra madera dura. En cualquier sistema de fricción de madera, si
obtenemos un polvillo negro, como de carbón, habremos acertado con
la madera adecuada, en cambio, si obtenemos un polvo basto y
arenoso, desechémosla y busquemos otra.
Cuando empiece a salir humo se añade la yesca bien compactada para
que la brasa se propague con facilidad y se sopla con suavidad
mientras se continua frotando para lograr una llama.
Fuente:
www.vivelanaturaleza.com
Hacer Señales
Una de
las principales preocupaciones de un sobreviviente es dejar señales
para llamar la atención de las patrullas de rescate o de personas
que casualmente se encuentren cerca y tienen posibilidad de
prestarle ayuda.
En
una situación de supervivencia podemos dejar señales que revelen
que hemos pasado por allí. Por ejemplo, con piedras formemos una
flecha dibujada en el suelo, que indique la dirección que hemos
tomado, en los cruces, dividamos una rama de un árbol, que señale
hacia el camino tomado, y en la división introduzcamos un trozo de
madera o piedra.
También
al acampar podremos necesitar fuego para hacer señales a los
equipos de rescate para ser vistos de noche, o durante el día
producir una nube de humo blanco que se verá desde cualquier punto.
Esto se logra colocando ramas verdes por sobre el fuego, a una
distancia prudente para no apagarlo pero para que encienda y
produzca humo.
En
el desierto, usando las piedras establezcamos el rumbo que mas o
menos hemos tomado, para ello busquemos superficies pedregosas y no
de arena, pues esta puede tapar las piedras en muy poco tiempo,
enterrándolas para siempre.
Una señal que se ve desde muy lejos en un día
soleado es con un espejo; esto puede ser altamente efectivo en
lugares algo descubiertos, para ser visto por un helicóptero u otro
equipo de rescate.
El agua
En una
situación de supervivencia, después de tratar a los heridos, la búsqueda
de agua suele ser la necesidad más apremiante.
Si
carecemos de agua nuestras esperanzas de vida se cifran en torno a
los dos días en el desierto y a algo más de una semana en climas
frescos.
La
cantidad de agua que necesitamos depende de la temperatura y humedad
ambiental y de la actividad física que desempeñemos, pero nunca
será menos de 2 litros diarios. En un desierto necesitaremos 10 ó
12 litros para llevar una actividad normal.
Encontrar
agua
En las zonas templadas no suele ser difícil encontrar cursos de
agua. En las zonas secas y desérticas la cosa puede complicarse más.
Escarbar en los lechos secos de ríos o arroyos da a veces buenos
resultados. Los cúmulos de vegetación en un determinado lugar son
indicativos de existencia de agua. En los terrenos calcáreos
podemos buscar en el interior de las grutas. Los animales también
necesitan beber; observar sus desplazamientos a primera hora de la
mañana o última de la tarde puede darnos pistas de dónde se
encuentra el agua. Determinadas plantas, que varían según la zona
geográfica, sólo crecen donde hay agua.
En caso
de que no encontremos ninguna fuente de agua aún podemos aprovechar
la de la condensación que se produce incluso en los desiertos
improvisando un destilador.
Necesitaremos
un plástico de 2 x 2 m. y un cubo u otro recipiente para recoger el
agua. Un tubo de plástico para beber sin desmontar el destilador es
también muy útil. Con este sistema se
dice que podemos obtener entre 0,5 y 1 litro de agua al día.
Hay que
cavar un hoyo en cuyo fondo colocaremos un recipiente que recibirá
el agua de la condensación que se produce en las paredes del plástico
con que cubrimos este hoyo. Una piedra en el centro del plástico
conducirá las gotas hasta el cubo. El destilador será más
efectivo si introducimos plantas en el agujero para aprovechar su
humedad. Sin embargo cuando yo lo he hecho no he obtenido más de
medio vaso, por lo que su construcción requiere mayor esfuerzo que
la recompensa.
Podemos
aprovechar el rocio de la noche dejando ropa de algodón o que absorba
bastante agua al intemperie, aprovechando algún plástico o lata
que destile agua a un recipiente (como un vaso, un tarro, una bota)
, o simplemente arrastrando la ropa temprano al amanecer para
recoger el rocio de la noche anterior. Lo mismo ocurre si hay
neblina o vapor de agua en el ambiente.
Purificar
el agua
Si existe riesgo de contaminación hay que purificar el agua con
alguno de estos métodos y esperar al menos una hora antes de
consumirla.
Pastillas
potabilizadoras: Es el método más práctico y efectivo 100%.
Consiste en añadir al agua pastillas purificadoras. Estas liberan
iones de plata que acaban con los gérmenes, previenen de nuevas
infecciones y no producen daño alguno aunque se rebase la dosis. Se
venden en cajas con un número variable de pastillas según sea cada
pastilla para purificar 1, 5 ó 20 litros de agua.
Fuente:
www.vivelanaturaleza.com
Como orientarse
En
el caso de tener una brújula, debemos saber que la mayoría de
ellas apunta con la aguja obscura al norte magnético.
Existen
varios métodos que nos permiten encontrar el norte con mayor o
menor precisión cuando
carecemos de brújula. Los más eficaces son, probablemente, el
reloj cuando es de día y las estrellas de noche y con el cielo
despejado.
Método del reloj
Podemos valernos de un reloj de agujas y de la posición del sol
para encontrar el norte
con facilidad. Para ello debemos conocer la
hora solar.
En
las zonas templadas del hemisferio norte, si alineamos la aguja
horaria (la pequeña) con el sol, en la bisectriz que forma esta con
la cifra "12" del reloj se encuentra siempre el sur.
En
las zonas templadas del hemisferio sur es la cifra 12 la que debe
apuntar hacia el sol, y en la bisectriz que forma con la aguja
horaria, se encuentra el norte.
Por el sol
La salida y la puesta del sol también son una referencia. A todos
nos han enseñado que el sol sale por el este y se pone por el
oeste. Sin embargo sólo lo hace por el punto exacto en los
equinoccios, o sea, alrededor del 21 de marzo y del 23 de septiembre
y si nos encontramos en terreno llano. El resto del año y rodeados
de cadenas montañosas, la referencia es sólo aproximada.
Por la
luna
La luna puede proporcionarnos también una aproximación de los
puntos cardinales. Cuando está en creciente, las puntas señalan
siempre hacia el este y cuando está en menguante, hacia el oeste.
Si tienes dudas para saber cuando está de una u otra forma, piensa
que la luna "miente". Cuando tiene forma de "C"
de "creciente", en realidad está menguando.
Por las estrellas
Por
la noche, si está despejado, guiarse por las estrellas es eficaz y
sencillo.
En el hemisferio norte del planeta, la estrella
polar indica siempre el norte. Este estrella es la última de la
cola de la osa menor y, a pesar de que en casi todas las ilustraciones se muestra como una estrella
muy brillante, su luz es tan pálida que con frecuencia no es fácil de
ver. No obstante, es sencillo guiarse por la Osa Mayor para localizar el
punto donde se encuentra la estrella polar. Para
ello sólo tenemos que prolongar cuatro veces la distancia que
separa las dos estrellas frontales de la Osa Mayor.
En el hemisferio sur debemos buscar la
"Cruz del Sur", una constelación con forma de rombo
o cometa. Si prolongamos la longitud de la cometa cuatro veces y
media, el punto imaginario que localicemos indicará siempre el sur.
Fuente:
www.vivelanaturaleza.com
Los Nudos
En una situación de supervivencia el saber
hacer nudos adecuados para construcciones es de gran utilidad, dado
que de esto depende lo bien que quede nuestro refugio, nuestras
armas para cazar, y aún nuestra balsa para desplazarnos si fuese
necesario.
En caso de no contar con
cuerdas para ello, nuestra creatividad y el conocimiento serán de
gran ayuda. Por ejemplo, podemos utilizar los cordones, hacer tiras
de cuero o de ropa, buscar raíces delgadas y flexibles para ello o
lianas entre otros.

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