LA
ORIENTACION
Si
clasificamos nuestro bagaje técnico aplicado a las actividades de
aventura en la naturaleza, veremos que podemos reconocer tres tipos
de técnicas: básicas, las que son fundamentales de la actividad
(en el caso del montañismo incluye las técnicas de marcha, de
campamento y de escalada básica); específicas, las que se refieren
a temas específicos o especialidades de la actividad (en el caso
del montañismo pueden ser las técnicas más refinadas de
determinados tipos de escalada, de esquí, etc.); y eventuales, las
que se aplican en eventualidades o situaciones excepcionales (en el
caso del montañismo pueden ser las técnicas de búsqueda y
rescate, primeros auxilios, supervivencia, etc.).
Pues
bien, la técnica que nos ocupa ahora es la orientación. Cabe
preguntarse qué tipo de técnica es en el desempeño en la
aventura. Para muchas personas, erróneamente, la orientación (y
sus distintas disciplinas) parece ser una técnica eventual, algo
que se usa sólo cuando estamos perdidos. Ese error se basa en que
en el terreno utilizamos casi siempre procesos de orientación muy básicos
e intuitivos. En la montaña, por ejemplo, es difícil perderse
porque la propia dureza del terreno hace que nos desplacemos
lentamente y reconociendo los lugares más apropiados. La marcha
transcurre por los valles o los filos, y regresar por donde uno fue
es relativamente sencillo. Ello hace relativamente innecesario, la
mayoría de las veces, usar un mapa, mucho menos una brújula. Para
otros la orientación es una técnica específica, es decir, algo
que sólo usan los que van a propósito a "hacer orientación",
como una especie de juego.
Pero
también debemos saber aplicar técnicas no ortodoxas de orientación
a situaciones eventuales, lo que convierte a la orientación en uno
de los elementos básicos de la supervivencia y por ende hay técnicas
de orientación que caen en las técnicas eventuales. Las técnicas
de orientación en la emergencia son un valioso auxiliar por ejemplo
a la hora de hacer exploraciones en búsqueda de agua y regresar al
campamento, al organizar una búsqueda o al encarar una travesía
para regresar a la civilización. Además de ello, así como podemos
improvisar un anclaje en una pared o ejecutar un rappel sin
mosquetones, o encender fuego sin fósforos o encendedor, un
aventurero responsable debe saber orientarse con el sol, la luna o
las estrellas, o calcular una distancia con la brújula.
2.
Disciplinas de la Orientación
La Orientación
incluye tres disciplinas:
Posición o ubicación: responde a la pregunta dónde
estoy, o dónde está determinado lugar.
Orientación (propiamente dicha): responde a la pregunta en qué
dirección voy, o debo ir, o va a determinado lugar.
Navegación: responde a la pregunta cómo voy de un lugar a otro sin
perderme, o cómo encuentro determinado lugar.